
presentada en los Project Rooms de la Feria de Arco-2001 de Madrid (España), Néstor Torrens establece un recorrido a través de un estrecho pasillo rodeado de macetas con plataneras iluminadas con bombillas que configuran un frondoso invernadero tropical. El espectador podÃa sentir el calor de las lámparas encendidas dentro de la atmósfera, húmeda, que generaban las plantas. Si la “isla” era la temática de aquella edición de Arco, Néstor Torrens habla de la otra cara de la isla como paraÃso, de cómo un calificativo tan absolutamente sublime conlleva el saqueo permanente de todo lo que pueda hacer referencia a una lugar paradisÃaco. Deseado por unos y explotado por otros, encuentra justificación dentro de las estrategias comerciales de los turoperadores turÃsticos. Si éstos reinventan el paisaje intentando dar una imagen bucólica de las islas, ocultando las agresivas urbanizaciones que se han hecho en la costa y magnificando los espacios naturales. Néstor Torrens desvela una realidad diametralmente opuesta. Siguiendo la misma estrategia, manipula digitalmente las imágenes idÃlicas de las Islas Canarias que se pueden ver en las tarjetas turÃsticas de los años 60 y 70 para contarnos todo lo que ellos intentaban, con esmero, ocultar. Multiplica y sobredimensiona los “adosados”, estas parcelas de pequeñas magnitudes que comparten un espacio social y a veces un equipamiento común. Estas construcciones pierden asà toda la apariencia de una magnÃfica residencia unifamiliar. Amplia espacios que han quedado difuminados por la velocidad a la que iba el coche cuando se hizo la foto. Inventa lagos en lugares donde no existen, amplia y multiplica zonas de playa repletas de veraneantes. Recrea un nuevo paisaje de Canarias, generando con ello otras visiones, exagerando la mirada pintoresca de unos emplazamientos ideales en los que enseguida vemos sus trucos. Porque, las palmeras, las flores o las pitas no casan cuando se juntan varias fotos y aquellos apartamentos u hoteles de la playa son tan descomunales que el constructor más avaro no podrÃa edificarlos tan cerca de la costa.

El paisaje se ha convertido en el resultado formal de una colonización inmadura y sin precedentes de consecuencias imprevisibles. Néstor Torrens nos ofrece una obra que es el resultado de la yuxtaposición, de la simultaneidad, del simulacro y de la interferencia; caracterÃsticas propias de una región metropolitana dislocada y sincopada fruto de la nueva relación existente entre arquitectura y producción de territorio. Pero este nuevo ordenamiento no termina de ser aceptado. No se acaba de asumir la condición urbana del paisaje ni la tarjeta de ciudadanÃa del hombre del campo. Todo ello conduce a una confusión que se resuelve en una fantasÃa torpe y perversa, favorecida por las propias organización que critican esta situación participando en el expolio. El resto no es más que naturaleza artificializada y artificio naturalizado, y sólo parece existir la alternativa de sentirse cómplices de la materialización de una paisaje desgarrado. Lo difÃcil es participar en ello sin sentirnos autotraicionados. Lo demás no es sino poética carnavalera, fantasÃa canaria, identidad fomentada por polÃticas nacionalistas para aglutinar votos y rentabilidad comercial a través de una propaganda infame.
Project Room - Arco 2001
120 Plataneras,100 lámparas fluorescentes, 5 cibachromes (300 x 65 cm c/u)
Dimensiones: 5 x 5 x 4 m.
Comisarios : Octavio Zaya y Rosa Martinez